En el contexto de una agricultura más limpia, libre de residuos químicos y con prácticas sustentables, el ozono se ha convertido en una herramienta clave para productores de frutas, hortalizas y otros cultivos. Gracias a su poder desinfectante y su bajo impacto ambiental, se utiliza para tratar el agua de riego, sanitizar herramientas, controlar plagas y prolongar la vida de las cosechas sin el uso de pesticidas o fungicidas tradicionales.
¿Qué es el ozono y por qué se usa en agricultura?
El ozono (O₃) es una forma activada del oxígeno con alto poder oxidante. Su capacidad para eliminar microorganismos, descomponer residuos químicos y oxidar compuestos orgánicos lo convierte en un aliado eficaz para:
- Sanitizar sin químicos.
- Reducir carga microbiana en plantas y suelos.
- Oxigenar agua y mejorar su calidad.
- Degradar residuos de pesticidas.
Una vez que actúa, el ozono se descompone en oxígeno (O₂), sin dejar residuos. Esto lo hace ideal para su uso en cultivos donde se busca minimizar contaminantes y cumplir con normas de exportación.
Aplicaciones principales del ozono en la industria agrícola
1. Tratamiento del agua de riego
- El ozono elimina bacterias, virus, hongos y algas presentes en el agua utilizada para riego.
- Mejora la calidad microbiológica y evita la diseminación de enfermedades a través del sistema de riego.
Estudio: El uso de ozono en agua de riego redujo significativamente la presencia de Pythium spp., Fusarium, Cladosporium y otros patógenos.
Reference: Zorlugenc, B. et al. (2008). Application of ozone for microbial control in agricultural water. Journal of Environmental Science and Health, Part B. DOI:10.1080/03601230802003855
2. Desinfección del suelo y control de hongos
- El ozono gaseoso o en agua puede aplicarse al suelo para reducir la carga de microorganismos dañinos como Fusarium, Rhizoctonia, Phytophthora.
- Mejora la sanidad del sustrato en cultivos intensivos o invernaderos.
Referencia: López-Romero et al. (2016) encontraron que el uso de ozono en suelos agrícolas redujo patógenos sin afectar la microbiota benéfica.
Agrociencia, 50(4): 475–484.
3. Oxigenación de raíces y mejora del sistema radicular
- El agua ozonizada contiene mayor cantidad de oxígeno disuelto, lo que favorece la respiración de las raíces y estimula un desarrollo vegetal más fuerte.
- Ideal para hidroponía, fertirrigación y cultivos en suelos compactados.
4. Postcosecha: sanitización de frutos y prolongación de vida útil
- El ozono se aplica para eliminar hongos, levaduras y bacterias en frutas recién cosechadas.
- También reduce residuos de pesticidas, sin alterar color, sabor o textura.
Estudio: El tratamiento con ozono en fresas, manzanas y uvas redujo notablemente la presencia de Botrytis cinerea y Penicillium spp.
Palou et al. (2002). Postharvest Biology and Technology, 24(1): 29–37. DOI:10.1016/S0925-5214(01)00164-9
5. Desinfección de herramientas, almacenes y empaques
- El ozono gaseoso se usa en cuartos de empaque, cámaras de frío y almacenes para evitar contaminación cruzada.
- También se aplica para limpiar cajas, bandejas, mallas o cualquier material reutilizable.
Beneficios clave del ozono en la agricultura
| Beneficio | Resultado directo |
|---|---|
| Reducción de patógenos en agua y suelo | Menos enfermedades, mayor rendimiento |
| Sustitución de agroquímicos | Cultivo más limpio, libre de residuos |
| Mejora del sistema radicular | Plantas más sanas y resistentes |
| Extensión de la vida postcosecha | Reducción de mermas y mejor calidad de exportación |
| Desinfección sin químicos | Seguridad para operarios y medio ambiente |
Agricultura sustentable y certificaciones
El uso de ozono es compatible con programas de agricultura orgánica y es aceptado en normativas de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), GlobalG.A.P., PrimusGFS y otras certificaciones de exportación.
No deja residuos, no requiere tiempos de carencia y es seguro tanto para cultivos como para operarios.
Conclusión
El ozono es una tecnología limpia, efectiva y sustentable para la agricultura moderna. Su aplicación en el agua, el suelo, los frutos y las instalaciones permite mejorar la producción, reducir pérdidas y ofrecer alimentos más seguros, sin recurrir al uso excesivo de químicos.
Una herramienta natural que respeta el ciclo de vida de las plantas y mejora la calidad desde la raíz hasta la mesa.


